Nuestros roscones se elaboran de forma artesanal en un obrador ubicado en las afueras de Málaga, siguiendo un proceso cuidado y tradicional. Los ingredientes se mezclan inicialmente en la amasadora, y a partir de ahí, todo el trabajo se realiza de manera manual.
En primer lugar, dejamos que la masa fermente durante el tiempo adecuado. Posteriormente, formamos las porciones, ajustándolas según el peso requerido para los formatos de 400 y 600 gramos. A continuación, moldeamos los roscones y colocamos en su interior la tradicional sorpresa.
Finalmente, la masa se somete a un segundo proceso de fermentación antes de ser horneada. Una vez listos, los roscones son recogidos directamente del obrador y entregados recién hechos en tu hogar, garantizando la máxima frescura y calidad.